DOS GRANDES DE LA FOTOGRAFÍA EN MADRID

En estos días coinciden en Madrid, con el paraguas de Photoespaña 2026, dos grandes exposiciones de fotografía, que posiblemente sean los dos proyectos fotográficos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Me refiero a The Americans, de Robert Frank (Fundación Telefónica) e In the American West, de Richard Avedon (Fundación Mapfre). Ambos proyectos guardan muchos puntos en común, pero también muchas diferencias, especialmente en su concepción y resultado.

Para el suizo Robert Frank su trabajo The Americans supuso el inicio y, a la vez el culmen, de su carrera. Apoyado por dos becas de la fundación Guggenheim, Frank recorrió 48 estados de Estados Unidos en dos años (1955 y 1956) con la intención de mostrar la realidad de los estadounidenses, más allá de la fachada que se transmitía del sueño americano de posguerra. Gentes de todas las edades y clases mostraban la cotidianeidad de América. Su publicación en 1958 fue rechazada en muchos sectores estadounidenses que se sentían incómodos con una imagen de la realidad demasiado cruda, aséptica y crítica, aunque con el tiempo, el libro al que dio lugar se convirtió en un icono de la americanidad. Técnicamente también rompió moldes, al alejarse del “instante decisivo” de Cartier Bresson, de la nitidez, del encuadre perfecto, para ocupar unos puntos de vista más incómodos y menos trascendentales, jugando con el desenfoque. Pero en ningún caso suponía una falta de previsión. Robert Frank sabía muy bien qué era lo que quería mostrar. En dos años utilizó casi ochocientos rollos de película; casi 28.000 fotografías en blanco y negro, que se tradujeron en las 84 que aparecen en el libro y también en la exposición.

Richard Avedon realizó su proyecto In the American West tres décadas después, cuando era ya uno de los fotógrafos con más fama mundial de su época. Su motivación fue muy parecida a la de Frank en los años cincuenta, dar a conocer la cruda realidad norteamericana en el momento de máximo esplendor de la presidencia de Ronald Reagan. Pero la forma de afrontar el reto fue diferente a la de su colega suizo. Avedon se centró en la costa oeste norteamericana para realizar retratos de la gente. Eligió a cada una de las personas que quería retratar, habló con ellas, negoció, hizo firmar su consentimiento y preparó la fotografía a conciencia, todas con un fondo blanco neutro, sin paisaje que pudiera interferir en la imagen, y como Frank, en blanco y negro. El resultado es una serie de retratos impactantes, de una gran nitidez, que muestran una dura realidad. Avedon llegó incluso a poner un anuncio en la prensa buscando un apicultor que se prestara a ser fotografiado con su cuerpo lleno de abejas; el resultado fue impresionante.

Me viene inevitablemente a la memoria otra exposición que pasó por España no hace mucho tiempo, la que mostraba las fotos que el fotógrafo norteamericano Joel Meyerowitz realizó durante el viaje que realizó por Europa en los años 1966 y 1967, muy en la línea del trabajo de Frank, aunque en color, y que también me provocó un fuerte impacto visual.

Las salas de exposiciones de ambas muestras no están muy alejadas y yo aconsejo verlas en el mismo día, porque son absolutamente complementarias. No obstante, yo debo confesar que siento una enorme debilidad por el trabajo de Robert Frank; tengo el foto libro desde hace muchos años y lo vuelvo a hojear cada cierto tiempo, porque pocos trabajos fotográficos lo superan (si es que lo supera alguno). Además, tiene mucha relación con el movimiento beat, tanto que el libro tiene una introducción de Jack Kerouac. No os las perdáis.

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