El Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid expone hasta el 12 de octubre la primera muestra institucional de la joven pintora canadiense Anna Weyant (Calgary, 1995) y hay que felicitar al museo por tan inteligente y valiente decisión. Se trata de la muestra de una artista en ciernes, mujer, joven y cuyo tema central es la adolescencia femenina. ¡Chapeau!
La exposición reúne 26 obras realizadas por Weyant en los últimos años que podríamos dividir en dos espacios, el protagonizado por mujeres jóvenes en diferentes situaciones y las naturalezas muertas. Sin duda estas son absolutamente fascinantes, entroncando sin ningún disimulo con la pintura barroca del XVII y sus claroscuros, pero con un tono mucho más siniestro, onírico e irreal, y transitando a veces por la cultura pop, incluso por el cómic o el diseño. Lo antiguo y lo moderno se funden llevados por una técnica virtuosa que muy pocos poseen.
Sin perder en ningún momento ese punto tragicómico (el sentido del humor rebosa por casi todos los cuadros), esos contrastes entre lo claro y lo oscuro, entre lo real y lo simbólico, la serie de retratos de mujeres adolescentes es algo digno de figurar en las páginas centrales del arte del siglo XXI. Son todos cuadros realizados al óleo sobre lienzo, y su virtuosismo lleva a algunas obras a acercarse al hiperrealismo, pero sin entrar en él. Todos los cuadros muestran una enorme sensibilidad y atrevimiento, que dotan a la obra de una gran frescura. Los fondos siguen siendo oscuros, como en las naturalezas muertas, y contrastan con la fuerte luz que emana de los cuerpos de las jóvenes, para los cuales la autora tomó como inspiración a algunas de sus amigas, pero ocultando sus verdaderos rostros. De nuevo verdad y mentira. Todo contraste.
Sin duda, una de las mejores muestras de arte que se van a poder ver en Madrid en este verano y otoño. Si te gusta el arte, no te la pierdas. Yo volveré a verla.


